Archivo por meses: agosto 2013

El día en que dejé de decir “date prisa”

Cuando estás viviendo una vida distraída, cada minuto cuenta. Sientes que

s-RACHEL-MACY-STAFFORD-3-480x360deberías tachar algo de la lista de cosas pendientes, mirar una pantalla, o salir corriendo hacia el siguiente destino. Y no importa en cuántas partes dividas tu tiempo y atención, no importa cuántas tareas trates de hacer a la vez, nunca hay suficiente tiempo para ponerse al día.

Esa fue mi vida durante dos años frenéticos. Mis pensamientos y acciones estaban controladas por notificaciones electrónicas, melodías para el móvil y agendas repletas. Y aunque cada fibra de mi sargento interior quería llegar a tiempo a todas las actividades de mi horario excesivo, yo no.

Verás, hace seis años, fui bendecida con una niña relajada, sin preocupaciones, del tipo que se para a oler las rosas.

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